Paul Stoffel  director científico de Johnson and Johnson, agrega que si 15.000 millones de dosis fueran necesarias, varias vacunas deberían ser autorizadas para satisfacer la demanda inicial.

“Todas las vacunas podrían no convenir a todo el mundo en función de sus características”, subrayó.

En particular porque algunas vacunas exigen ser almacenadas a muy baja temperatura, lo que no es posible en todas partes.

Aunque reconocen el imperativo de una distribución universal de la vacuna, los jefes de la industria farmacéutica son unánimes en defender la propiedad intelectual sobre sus innovaciones.

Ésta «es absolutamente fundamental en nuestro sector», asegura la presidenta de GSK, Emma Walmsley.

Los laboratorios invierten miles de millones, sin estar seguros de recuperar el dinero, según Soriot. “Si no se protege la propiedad intelectual, nadie tendrá interés en innovar

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